Qué no hacer en tu puesto de trabajo
Todos tenemos presente como actuar en nuestro puesto de trabajo, pero de la misma manera que sabemos que hacer, tampoco debemos olvidarnos del “qué no hacer en tu puesto de trabajo”.
A continuación os detallamos algunos puntos.
- No culpes a los compañeros: Todos cometemos errores y para evitar que se repitan, no debemos culpar a los demás si no ayudar a ver dónde están los fallos para poder subsanarlos.
- No te conformes: No debemos conformarnos con lo que ya tenemos o ya sabemos. Seguir aprendiendo y tener valor de emprender otros temas que igual no están tan relacionados con nuestro puesto de trabajo, nos ayudará a crecer profesionalmente.
- No interrumpas: Cuando interrumpimos a un compañero, estamos dando a entender que no nos interesa lo que nos esta explicando. Además demuestra que tenemos poca capacidad para escuchar.
- No ridiculices: Aconsejar y enseñar es mejor que culpar y menospreciar al resto de compañeros.
- Deshazte del miedo: El miedo nos impide afrontar el cambio y nos frena en nuestro crecimiento profesional y personal. Debes asumir ciertos riesgos.
- No te quejes: Lamentarnos no hará que los problemas se solucionen. No pierdas tu tiempo en quejarte, actúa y piensa como mejorar la situación y solventar el error.
- No seas autoritario: La autoridad o control excesivo a largo plazo puede provocar que nadie quiera trabajar contigo. Con esta actitud, no alcanzaremos nunca que nuestro equipo este motivado.
Errores en la web de tu negocio
La página web de tu empresa puede ser atractiva, elegante y muy bien diseñada pero son los usuarios los que deciden si va a funcionar y tener el éxito deseado, todo en base a si lo que van a leer les interesa.
El contenido de la web es fundamental, puede ayudarte a levantarla o hundirla. En este post os vamos a mencionar algunos de los errores más comunes que se pueden cometer a la hora de escribir el contenido.
- No escribas para ti. Cuando dedicamos tanto esfuerzo a nuestra empresa y nuestro producto siempre llega la tentación de escribir sobre lo maravilloso que es. Piensa que a los usuarios no les llama la atención todos los detalles específicos y explicados al dedillo. Céntrate en hablar un poco de las características, explica un poco más los beneficios pero ante todo, céntrate en las experiencias. Depende del tipo de visitas que tengas, tendrás que diferenciar dichas experiencias ya que no es lo mismo hablar con un directivo, un comercial o un autónomo, etc.
- Que es lo más importante que quieres transmitir. Está demostrado que cuando visitamos una página web nos solemos centrar en el título y las primeras cinco líneas. Lo importante ha de ser fácil de encontrar y entender, por eso hemos de preguntarnos ¿Qué es lo que quiero transmitir?. Una vez lo tengamos claro, nos vendrá bien destacar en negrita la idea más importante. También es fundamental hablar con un lenguaje sencillo para que todos nos puedan comprender.
- No te alargues demasiado. Ya sabes que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Crear textos extensos lo único que puede ocasionar es que el visitante y lector se aburra y abandone la lectura antes de tiempo.
Recuerda que tu página web es tu carta de presentación, al igual que en las visitas personales cuidamos el detalle debemos hacer lo mismo con nuestras visitas virtuales.
Y por supuesto “Confía en los profesionales”
La empatía con el cliente
La empatía de la que tanto se habla cuando nos referimos a la comunicación (sobre todo telefónica) con el cliente no solo se basa en las palabras, sino también en la imagen que se haga según nuestro tono de voz.
Únicamente con “frases hechas” no vamos a poder solventar problemas como la llamada de un cliente insatisfecho. Es necesario ponerse en la piel de la persona que nos llama para poder entenderle. Algo muy importante es que se sienta atendido.
Lleve la razón o no, cuando un cliente se siente agraviado o ha tenido una experiencia negativa, lo más importante para el es sentir que su punto de vista ha sido escuchado y entendido. Para conseguir esto hay tres pautas principales:
- No levantar la voz por manteniendo siempre la simpatía.
- Escuchar pacientemente y sin interrumpir.
- Respeto y amabilidad aunque la conversación sea hostil.
Ya que no siempre es fácil encontrar las contestaciones adecuadas, aquí os dejamos unas cuantas para ayudar a crear ese ambiente de calma y tranquilidad ante situaciones difíciles, sobre todo en reclamaciones:
- “Es comprensible que esté molesto por ello”
- “Imagino la molestia que le ha causado el problema y le entiendo perfectamente”.
- “Valoramos que nos haya dedicado su tiempo para comentar el problema. Inmediatamente voy a ponerlo en conocimiento de la persona responsable”.
- “Agradecemos que nos haya notificado el error. ¿Puede ayudarle a corregirlo?”
- “Nuestra política de empresa tiene establecidas normas específicas para estos casos. No se preocupe, voy a consultar con la sección encargada para encontrar la solución más viable”.
- “Sentimos mucho las molestias que le ha podido causar el incidente, comprobaré si podemos hacer algo adicional para ayudarle”.
- “Nuestra intención es crear una experiencia positiva para nuestros clientes. Haremos todo lo posible para solventar esta situación y que no vuelva a ocurrir”.
Nos gustaría conocer que experiencias habéis tenido y como conseguisteis solventarlas. ¿Nos ayudas?
Errores a la hora de gestionar nuestro negocio
Por mucho que nos aconsejen, vayamos a charlas y nos informemos sobre los problemas que nos podemos encontrar cuando somos o vamos a ser autónomos, siempre cometemos errores. Es una de las mejores formas para aprender y solventar los problemas a los que nos enfrentamos día a día.
En esta ocasión, vamos a hablar de algunos de los errores más comunes que tenemos cuando gestionamos nuestro negocio, tanto Pymes como autónomos.
- Hacer dinero como único propósito.
Pensar que la empresa o negocio está creada únicamente para ganar dinero es un gran error, si lo valoramos, crear valor es realmente el primer propósito. Conseguir ganancias rápidamente, puede ser relativamente sencillo, pero si no se crea valor a la empresa, difícilmente se pueden mantener durante tiempo dichas ganancias.
- No hacer caso a la intuición.
Generalmente, pretendemos pensar de forma lógica sobre nuestro negocio, pero la mayoría de las veces dicho negocio depende de las personas y los seres humanos somos bastante impredecibles. Muy pocas veces podemos adelantarnos a su comportamiento y allí es donde nuestra intuición puede jugar un gran papel.
- Intentar conseguir clientes erróneos.
No todo el mundo necesita nuestros servicios. Intentar convencer a empresas o personas para que vayan a ser clientes nuestros a corto plazo nos va a proporcionar más trabajo y quebraderos de cabeza que rentabilidad.
- Falta de optimización.
Al principio, cuando iniciamos nuestro negocio, intentamos hacer todo nosotros para ahorrar costes. Esto nos produce mucho más trabajo, pero solemos tener tiempo para realizarlo.
Cuando la empresa va creciendo, el tiempo ya no sobra y nos cuesta seguir realizando todas las tareas. Invertir en métodos de optimización de recursos, contratar personal ó subcontratar a otras empresas, puede ser una buena opción para liberarnos de esas cargas.
- Gastar muy poco.
A la hora de contratar o subcontratar, no solo hemos de fijarnos en el precio que nos ofertan, sino en la calidad con la que se va a desarrollar el trabajo. Si solo nos centramos en lo económico, nos podemos encontrar con sorpresas desagradables como que no ha sido realizado correctamente, dando mala imagen de nuestra empresa al cliente.
Cómo pedir disculpas
Todos cometemos fallos, y casi siempre, nosotros mismos somos quienes lo encontramos. Pero pedir disculpas, es un paso que a veces nos suele costar más de lo recomendable.
En el mundo laboral, debemos aprender a pedir disculpas a nuestros compañeros, jefes, clientes o incluso proveedores.
Debemos seguir unas pautas:
- No dejes que transcurra mucho tiempo desde que te des cuenta del error, ya que la cosa puede empeorar día a día.
- Una vez que hayamos tenido la primera toma de contacto, y la otra persona sepa para lo que hemos contactado con ella, no le cortes deja que hable el primero, y que explique claramente el motivo de su enfado.
- Asume tu responsabilidad, tu parte de culpa, e intenta hablar siempre en primera persona, para que la otra persona se de cuenta de que estás asumiendo tu responsabilidad respecto al tema.
- Especifica sobre qué te estás disculpando y en qué crees que te has equivocado. Tampoco debemos permitir asumir otras culpas que no sean las nuestras.
- No pongas excusas.
- Deja claro, que esto no volverá a suceder, e intenta ser convincente, que no le quede ninguna duda de ello a la otra persona.
- Intenta compensar y rectificar el error.




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