Un trabajador feliz es más productivo
Que un trabajador se sienta feliz pese al estrés, la rutina y los agobios de su puesto de trabajo, es posible.
Si trabajas en lo que te gusta, rodeado de compañeros que hacen más agradable la jornada y en una empresa que pone empeño en que el ambiente sea lo más propicio para que las horas que inviertes en la empresa sean agradables a la par que productivas, es muy probable puedas llegar a ser feliz en tu puesto de trabajo.
Y es que la felicidad es el mejor motor de arranque que existe en una empresa para que la productividad sea mayor.
Existen razones por las que si un trabajador es feliz, es más productivo en su jornada laboral:
- Un trabajador feliz, es más optimista. Por lo que cuando encuentre una dificultad, podrá encontrar la solución a sus problemas con rapidez.
- Un trabajador feliz, es un gran apoyo para los compañeros. Irradia buen humor, energía y alegría por dónde quiera que va. Lo cual es un buen contagio para el resto del equipo.
- Un trabajador feliz, es más creativo. En este estado, es más factible que surjan buenas ideas.
- Un trabajador feliz, acepta de mejor humor los cambios. Como hemos dicho anteriormente, encuentra soluciones rápidas a casi todas las dificultades, por lo cual, es muy probable que enseguida vea el lado optimista de los cambios que puedan surgir.
- Un trabajador feliz, absorbe rápidamente toda la información. Su mente esta muy abierta y con ganas de aprendizaje. Una persona que no se siente feliz, pondrá obstáculos para cualquier tarea o novedad que se le presente.
Y tú, ¿eres un trabajador feliz?
¿Cómo afrontar los cambios en tu puesto de trabajo?
En la vida, se producen muchos cambios y debemos saber como afrontarlos. En este post hablamos de los cambios casi inevitables que pueden producirse en nuestro puesto de trabajo.
Estos cambios no deben trastocar nuestro ritmo laboral y debemos saber cómo afrontarlos con seguridad:
- Tenemos que contar con una buena actitud, debemos poner todo de nuestra parte para comprender la necesidad del cambio. Las modificaciones que realicemos, siempre van a ser para mejor.
- Tenemos que estar dispuestos a ayudar para que esos cambios puedan realizarse sin ningún tipo de problema.
- Averiguar cuales son nuestras necesidades. Si no están proyectadas en el cambio, hazlas saber.
- Con una actitud positiva, ayudaremos a una rápida y mejor adaptación al cambio.
- Ver el cambio como una prioridad para nuestros proyectos avancen y mejoren, ayudará a que nuestra satisfacción sea mayor.
- Olvida tus miedos. Deja atrás los temores y hazte consciente de que tú eres la persona idónea para sacar adelante ese cambio. Hazte merecedor de tu puesto de trabajo. Los cambios son una oportunidad para reinventarse y enriquecerse.
- Una vez asimilado el cambio, no intentes realizar todos los movimientos tú solo. El asesoramiento y apoyo de tus compañeros nos hará ser más efectivos. Contar con un buen equipo en estos casos ayudará a avanzar más rápido.
- Tras estos pasos tenemos que pasar a la acción, comenzar a poner en curso los cambios.
Es posible que ante estos cambios, el miedo pueda apoderarse de nosotros. Es normal, pero no dejes que gane la batalla. No debemos resistirnos a estos cambios, ya que lo único que conseguiremos con ello es que el proceso se alargue.
Quejas de clientes. ¿Cómo gestionarlas?
Todos estamos expuestos a cometer errores y resulta inevitable que en algún momento nos lleguen quejas de nuestros clientes.
Si ignoramos estas quejas, posiblemente perderemos un cliente, pero si por el contrario sabemos gestionarlas, nos ayudará a aprender y mejorar, a la vez que nos ayudará a poder fidelizar la relación con él.
Los errores en la mayoría de las ocasiones no se pueden preveer, pero en el momento que haya una queja, debemos ponernos con ella y estudiar todas las formas posibles de resolverla. El cliente necesita una respuesta inmediata y eficaz.
Estas quejas o sugerencias, son una oportunidad de mejora para nuestro negocio.
Para poder llevar a cabo las soluciones, debemos contar con personas que sepan como gestionar estas quejas. Personas que:
- Expresen gratitud por la información facilitada.
- Hagan que el cliente se sienta escuchado.
- Transmitan tranquilidad.
- Pidan disculpas por el error, sin intentar desviar la atención ni justificarnos.
- Aseguren al cliente que nos ponemos con ello y buscamos la mejor solución para él.
- Recopilen toda la información necesaria para la búsqueda de la solución.
- Se pongan enseguida con el error. Sin dar tiempo a que exista una segunda queja por el mismo motivo.
- Comprueben que la solución transmitida es correcta y la satisfacción del cliente.
Técnicas de motivación
La comunicación es factor clave para la motivación en una empresa.
Una plantilla motivada, rinde mejor y alcanza su objetivo con mayor facilidad, por ello la empresa que cuente con una plantilla motivada, tendrá mejores resultados.
Existen teorías conocidas sobre la motivación humana:
- Abraham Maslow y su teoría de la Pirámide, basada en una jerarquía de necesidades que las personas necesitamos cubrir.
- El Dr. McClelland y su teoría de las necesidades (de logro, de pertenencia o afiliación, de realización y poder).
- John Holland que catalogó seis tipos de personalidad (realista, intelectual, social, conformista, dominante y estética) y los relacionó con los intereses profesionales para cada tipo.
- Daniel Goleman: La capacidad de motivarse uno mismo. Personas capaces de eso, serán más productivas y eficaces.
Hay una serie de técnicas que pueden resultar imprescindibles para la motivación de nuestra plantilla:
- Comunicación.
- Agradecimiento.
- Aceptar sugerencias de todos los miembros de la plantilla.
- Dedicación a su plantilla.
- Proporcionar información sobre la empresa.
- Formación para la plantilla.
- Seguimiento del rendimiento de los trabajadores.
- Involucración.
- Delegar.
- Crear responsabilidades.
- Celebrar los éxitos de sus trabajadores.
Para que un trabajador este motivado, debe tener claro el papel que desempeña en la empresa, saber qué resultados esperamos de su trabajo y sobre todo que forma parte de un equipo.
Qué no hacer en tu puesto de trabajo
Todos tenemos presente como actuar en nuestro puesto de trabajo, pero de la misma manera que sabemos que hacer, tampoco debemos olvidarnos del “qué no hacer en tu puesto de trabajo”.
A continuación os detallamos algunos puntos.
- No culpes a los compañeros: Todos cometemos errores y para evitar que se repitan, no debemos culpar a los demás si no ayudar a ver dónde están los fallos para poder subsanarlos.
- No te conformes: No debemos conformarnos con lo que ya tenemos o ya sabemos. Seguir aprendiendo y tener valor de emprender otros temas que igual no están tan relacionados con nuestro puesto de trabajo, nos ayudará a crecer profesionalmente.
- No interrumpas: Cuando interrumpimos a un compañero, estamos dando a entender que no nos interesa lo que nos esta explicando. Además demuestra que tenemos poca capacidad para escuchar.
- No ridiculices: Aconsejar y enseñar es mejor que culpar y menospreciar al resto de compañeros.
- Deshazte del miedo: El miedo nos impide afrontar el cambio y nos frena en nuestro crecimiento profesional y personal. Debes asumir ciertos riesgos.
- No te quejes: Lamentarnos no hará que los problemas se solucionen. No pierdas tu tiempo en quejarte, actúa y piensa como mejorar la situación y solventar el error.
- No seas autoritario: La autoridad o control excesivo a largo plazo puede provocar que nadie quiera trabajar contigo. Con esta actitud, no alcanzaremos nunca que nuestro equipo este motivado.








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