¿Qué buscan los jefes de sus empleados?
Todos en algún momento, nos hemos preguntado qué es lo que quieren nuestros jefes de nosotros.
Tener este punto claro, nos ayudará a realizar el trabajo de una forma más segura para poder llegar a nuestro objetivo.
A continuación, os detallamos algunas de las expectativas “no escritas” que los jefes tienen puestas en sus trabajadores:
- Colaboración: Tener un equipo capaz de trabajar juntos y colaborar dejando a un lado sus diferencias, es un punto importante para un trabajo bien hecho.
- Iniciativa: Los jefes buscan que sus empleados compartan sus ideas, que propongan soluciones. Un buen trabajador no solo acata órdenes, también tiene capacidad de decisión para resolver los problemas que puedan surgir sin tener que interrumpir a sus superiores de sus quehaceres.
- Productividad: Un jefe no quiere presionar a sus trabajadores. Un jefe quiere que sus empleados sean capaces de sacar su trabajo adelante sin necesidad de tener a alguien encima de ellos para decirles lo que deben y no deben hacer.
- Compromiso: Cualquier jefe busca que sus empleados sientan un compromiso con la empresa, que muestren interés y preocupación por su trabajo.
- Responsabilidad: Todos podemos equivocarnos, pero debemos afrontar los errores, buscar el fallo y mejorar para que no vuelva a ocurrir.
- Comunicación: A los jefes les gusta mantenerse informados de los movimientos que hay en su empresa, de cómo están los trabajos con los clientes, reuniones, etc. Por ello, que un trabajador sea comunicativo es muy importante.
- No conflictivos: El buen ambiente en el trabajo es clave para los resultados finales. Así que a ningún jefe le interesan los trabajadores que no sepan establecer una relación cordial con el resto del equipo o creen conflictos.
¿Con quién vas a reunirte?
Cada vez que tenemos presente una reunión de trabajo, entrevista, charla, etc. debemos pararnos a pensar con quién vamos a reunirnos, quién o quienes van a ser nuestros interlocutores.
Pueden presentarse distintas situaciones, reuniones con un solo interlocutor, cuyo perfil habremos estudiado antes de la reunión, o de no ser así, nos costará poco tiempo averiguarlo al comienzo de esta.
O reuniones en grupo, dónde existan distintos perfiles, que no hayamos podido estudiar (porque desconocíamos) y desestabilicen nuestra programación.
En este post os describimos algunos tipos de interlocutores con los cuales nos podemos cruzar en nuestro camino:
- Sociable: Persona positiva y con predisposición a aceptar las propuestas realizadas por los demás, o por lo menos a estudiarlas. Es muy habladora, por lo que en ocasiones, podrá desviarse del tema tratado, y tendremos que encargarnos de redirigirlo.
- Reservado: Persona poco habladora pero muy observadora, que sólo hace las preguntas necesarias para obtener la información que necesita. Debemos demostrar seguridad en nuestra exposición.
- Indeciso: Le costará tomar una determinación, realizará varias preguntas que no conducirán a su respuesta final. Con este tipo de interlocutor tendremos que tener más paciencia de la ya habitual.
- Maleducado: Persona grosera, con tendencia a interrumpir casi desde un primer momento la reunión. Mostrará sus quejas, incluso con temas que no tengan que ver. Con este tipo de interlocutor debemos mantener la calma y por supuesto no dejar que nos altere, esperaremos a que termine de desahogarse y retomaremos nuestra charla.
- Pretencioso: Persona que cree saber de cualquier cosa. Nos resultará complicado comenzar con nuestra exposición, ya que nos interrumpirá tratando de corregirnos o simplemente por el simple hecho de dar su discurso, pero como en el caso anterior (interlocutor maleducado) deberemos mantener la calma.
- Objetivo: Persona que sabe lo que quiere. Llegará con el tema a tratar muy estudiado y por ello estará muy atento a nuestra charla, para saber si esta en lo cierto y de no ser así, realizará las preguntas adecuadas para llegar a su fin. Con este tipo de interlocutor, la reunión será amena y con posibilidades altas de llegar a buen puerto.
¿Con qué tipo de interlocutores os habéis encontrado?
Tu cualidad, la de tu negocio
Cuando inicias un negocio, comienzas el camino de un desarrollo, tanto personal como profesional. Para que todo pueda continuar de forma segura, necesitamos constancia, paciencia y tiempo, lo que lo convierte en un trabajo duro.
No tenemos que ser perfectos, simplemente encontrar el camino práctico que nos ayude a funcionar correctamente. Algunas cualidades nos pueden ser de bastante utilidad para afrontar el futuro, como por ejemplo:
- Coraje. El miedo no nos puede incapacitar las decisiones.
- Aceptación. Hemos de aceptar la realidad tal y como viene y realizar los cambios que sean necesarios para seguir adelante.
- Creatividad. Expresar nuestra creatividad nos ayudará a ver nuestras posibilidades.
- Motivación. Si carecemos de motivación en algún momento de nuestra carrera, será complicado dar el siguiente paso hacia el éxito.
- Autoridad. Tomar decisiones claras y estructuradas nos ayudará a tener control.
- Constancia. Al crear una rutina también creamos una constancia y con constancia todo se puede llegar a conseguir.
- Divertido. Que te divierta tu trabajo es un marcador seguro para continuar.
- Generoso. Compartir nuestros conocimientos nos ampliará horizontes y nos retroalimentará.
Nadie como uno mismo conocemos nuestras virtudes y defectos, así que hagamos un ejercicio de retrospección y sentémonos a valorar cuales de estas cualidades tenemos y cuales deberíamos mejorar.
Nuestra empresa es un fiel reflejo de nosotros mismos y nuestras cualidades, nos sentimos identificados con nuestro negocio, de hecho, son las que dan la identidad a nuestra empresa por lo que, todo lo que podamos mejorar personalmente mejorará empresarialmente.
Ya sabéis el dicho de año nuevo, vida nueva pero en este caso podríamos decir: “Año nuevo, cualidad nueva”
Personalidad de la secretaria
Lo tenemos claro, el ser humano siempre se involucra en su trabajo.
Ponemos parte de nosotros en todo lo que hacemos. Eso es lo que nos diferencia de las máquinas.
Por esto mismo, una máquina, nunca haría el trabajo igual que nosotros, pero tampoco ninguna otra persona lo haría igual, ya que cada uno somos únicos.
La actividad que cada uno realizamos lleva nuestro sello personal. Si este trabajo lo realiza otra persona, podremos observar de manera apreciable los cambios.
Nosotros perfilamos nuestra personalidad. Es el resultado de nuestros conocimientos, sentimientos, habilidades, virtudes, defectos, experiencias, etc.
Qué rasgos debe tener la personalidad de una secretaria:
- Físicamente, debemos tener buena salud, buen aspecto, higiene, un tono de voz agradable, una gesticulación correcta, etc.
- Mentalmente, debemos tener buena educación, un buen nivel cultural, conocimientos sobre nuestro puesto de trabajo, conocimientos sobre la empresa donde trabajamos, etc.
- El carácter de una secretaria, debe ser:
- Respetuoso, hay que saber escuchar y respetar las opiniones y formas de trabajo de los demás.
- Flexible, debemos adaptarnos a las situaciones y personas nuevas.
- Ordenada, no hay que improvisar, debemos tener un orden, un planning.
- Con estabilidad emocional, debemos saber controlar nuestros sentimientos, no alterarnos en según que situaciones.
- Prudente, debemos darnos cuenta y saber tratar según que casos con tacto, para evitar mayores enfrentamientos.
- Eficiente, no dejes las cosas para mañana si las puedes dejar hechas hoy.
- Paciente, en el día a día encontraremos fallos, prisas, cosas mal hechas, hay que tener paciencia y aguante, evitaremos situaciones todavía más complicadas.
- Optimista, no debemos dejar que un tropiezo nos impida continuar.
- Honrada, todo el mundo se equivoca, y para evitar que el problema se agrave, debemos ser honestas con los demás y con nosotras mismas.
- Leal, tu jefe, tus compañeros, la empresa, todos sois uno, y lucháis por un mismo sueño.





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