Mis compañeros están de vacaciones
En esta época de vacaciones las oficinas suelen quedarse con la mitad de los trabajadores habituales. Todos necesitamos nuestras semanas de descanso pero hay trabajos que no pueden esperar, ni a nosotros ni a que nuestros compañeros vuelvan de las vacaciones, por eso de vez en cuando se suelen acumular las tareas.
Una buena organización y coordinación de todos los que se quedan trabajando es fundamental para que no tengamos que salir más tarde de nuestro horario habitual. A parte de que los problemas que surjan sean más o menos complicados y difíciles de solucionar, muchas veces somos nosotros mismos los que perdemos el tiempo.
Unas sencillas pautas que nos servirán para ser más efectivos son:
1º Lo primordial. Muchas veces anteponemos nuestras tareas a las del compañero, aun siendo estas más importantes. Si dicho trabajo es necesario para que otros continúen no debemos de paralizarlo. Seguro que más de una vez te ha ocurrido a ti y no has podido terminar algo porque los demás no te lo han pasado a tiempo. Piensa que si eso entorpece tu organización también retrasa a los demás.
2º No preguntes si no es estrictamente necesario. ¿Cuántas veces te han interrumpido para preguntarte algo que podían solucionar solo con buscarlo? Es mucho más cómodo solicitar la ayuda de los compañeros pero esto rompe la concentración. Si no sabemos o encontramos algo que necesitamos, es mejor dejarlo apuntado y preguntar más tarde, eso sí, siempre que hayamos agotado antes todas las posibilidades de búsqueda.
3º Silencio. Seguro que tenemos muchísimas ganas de contar todo lo que hemos hecho en nuestras vacaciones, lo que nos ha ocurrido, anécdotas de las que nos acordamos de repente, pero con la carga de trabajo adicional perdemos un tiempo muy necesario para cumplir con las tareas. Para concentrarse y trabajar, lo mejor siempre es el silencio.
Al igual que a nosotros nos gusta que nuestros compañeros nos hayan solucionado algunas de nuestras tareas cuando no estamos, seguro que ellos te agradecerán que seas tan buen profesional.
Deseadas vacaciones: Algunos consejos útiles para disfrutar de ellas
Aunque muchos ya han disfrutado de sus merecidas vacaciones, todavía hay gente que tiene que disfrutarlas, descansar, relajarse y dejar a un lado (sin olvidarnos completamente de ellas) nuestras tareas diarias.
Debemos tener en cuenta algunas recomendaciones a la hora de planificar las vacaciones:
- Es recomendable dividir los días de vacaciones en varios periodos.
- Debemos distribuir las vacaciones de tal manera que podamos pasar los últimos días en casa para habituarnos a los horarios, a los quehaceres diarios, etc.
- El hecho de que nos vayamos de vacaciones no significa que los problemas se vayan a solucionar. Debemos de ser conscientes de que a nuestra vuelta todavía estarán ahí.
A continuación os detallamos algunos consejos para tomaros de mejor forma la vuelta al trabajo y a la rutina diaria:
- Piensa en los aspectos positivos de la vuelta: Ver a compañeros y amigos, hacer un resumen y comentar los detalles de las vacaciones, ver las fotos, poneros al día de todo lo ocurrido hasta el momento.
- No pretendas realizar todas las tareas el mismo día de tu regreso, hacer las cosas paulatinamente nos ayudará a tomar contacto con el día a día.
Aunque estamos de acuerdo en que todos necesitamos los días de vacaciones para descansar, también estaremos de acuerdo en que en esos días todo está en descontrol y algo desorganizado, ya que no tenemos horarios, ni prisas, y la vuelta al trabajo significa que volvemos a tener la tranquilidad de la organización y podemos volver a controlar nuestro día a día.
Que hacer en la oficina antes de las vacaciones
Ya ha comenzado el periodo de vacaciones y nos hemos planificado estas fechas para aprovechar al máximo posible los días de descanso pero ¿tenemos claro que es lo que debemos hacer en la oficina antes de irnos? Nosotros descansamos pero el trabajo no y muchos compañeros se quedan en su puesto. Ellos son los que se van a encargar de solucionar los problemas que puedan surgir mientras no estamos así que, antes de las vacaciones deberíamos de dejar bien delimitados ciertos puntos.
Asegurarnos de que el trabajo queda actualizado antes de irnos. Si estamos trabajando en algún proyecto específico debemos de comprobar que no que nada pendiente. En el caso de que sea un proyecto largo y no se pueda cerrar tendremos que explicar a los compañeros que se quedan en qué consiste el proyecto y dejar instrucciones de cómo solventar las tareas inmediatas puedan surgir mientras estamos fuera.
Revisar nuestro calendario por si hay que realizar algún trabajo en días concretos. Si coincide que durante el periodo de nuestras vacaciones deberíamos realizar alguna tarea específica (enviar algún informe mensual, emails, facturas, etc) podemos dejarlo preparado y confiar en algún compañero para que lo envíe. Lo más cómodo será copiarlo en un pendrive y dejárselo con la fecha bien detallada. No podemos dejar a un lado nuestras responsabilidades únicamente porque no estemos en la oficina.
Informar a nuestro jefe de cómo se queda el trabajo y de todo lo que ha ocurrido durante el periodo de tiempo en el que hemos estado desarrollando el proyecto. Él es el que mejor puede solventar cualquier pequeño problema que surja o designar a algún compañero para dicha tarea.
Enviar un correo avisando a todas las personas con las que nos comunicamos habitualmente. Siempre hay clientes, proveedores o secretarias de otras empresas con las que hablamos diariamente. Es conveniente avisarles de las fechas en las que no vamos a estar y comunicarles con quién pueden ponerse en contacto para cuestiones urgentes.
Irnos de vacaciones con la sensación de que todo está bajo control nos dará mucha tranquilidad y disfrutaremos más.
La jornada intensiva aumenta la productividad
Con el 1 de julio ha comenzado en algunas empresas la tan deseada jornada intensiva. No en todas las empresas ni sectores se puede implantar este tipo de jornada pero en las compañías que se ha adaptado, ha mejorado la productividad y motivación de los empleados.
Muchos de los estudios que se han hecho sobre si la jornada intensiva reduce la productividad en las empresas han obtenido resultados positivos a favor de adaptar el horario de verano. Los empleados saben que después del trabajo les queda mucho tiempo para realizar actividades personales y eso les motiva, por lo que se reduce el estrés y aumenta la satisfacción con su trabajo.
Otro de los motivos por los que cada vez más empresas adaptan esta jornada es para facilitar que los trabajadores puedan conciliar la vida laboral con la familiar, sobre todo cuando se tienen hijos ya que el periodo de vacaciones en los colegios es muy largo. También hay que tener en cuenta que el volumen de trabajo se reduce y muchos clientes cierran, se van de vacaciones o tienen jornada intensiva.
Un error muy frecuente es la creencia de que con el horario intensivo se trabajan menos horas que con el partido, eso es una gran equivocación. El número de horas laborales es el mismo, solo que se entra antes al puesto de trabajo y se sale antes, reduciendo los tiempos de descanso durante la jornada. De esta forma es mucho más fácil desconectar, así cuando se vuelve a las tareas mejora la planificación y organización.
La jornada intensiva se podría considerar como una especie de recompensa por el trabajo realizado en invierno aunque lo ideal, lo que todos los trabajadores vamos buscando es implantar la jornada intensiva durante todo el año. Algunas empresas lo están adaptando, quizás la próxima sea la nuestra.
El trabajo no engorda
Ya ha comenzado el calor, las buenas temperaturas y con ello el cambio de vestuario. Hemos sacado la ropa del año pasado para ir a la oficina y quizás, nos hemos cuenta de que este invierno no hemos hecho demasiado deporte. El sedentarismo es uno de los “daños colaterales” del avance tecnológico en los trabajos, si en el año 1911 el 85% de los empleos eran de actividad física, en el actual 2011 se podría decir que el 75 % del trabajo que se realiza es de actividad mental. En el último estudio realizado por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos se llegó a la conclusión de que el 70% de los empleados de oficina no hacen ningún tipo de actividad física, cuando lo recomendable es realizar algo de ejercicio al menos 35 minutos al día.
Echar la culpa al trabajo de nuestro aumento de peso por no tener tiempo no es excusa, por lo que aquí van algunos consejos:
- ¿Porque no vas andando al trabajo? Si el lugar de trabajo está a 15 o 20 minutos, con el tiempo tan agradable del que disfrutamos ahora será un ejercicio muy completo, además de poder disfrutar de aspectos de la vida de tu ciudad de los que no te habías percatado.
- Dentro de la oficina también puedes andar. Los correos electrónicos son muy cómodos a la hora de transmitir información dentro de la oficina pero ¿que tal si vas en persona a hablar con los compañeros? Solo el levantarte de la silla y acercarte al otro departamento ya es ejercicio. Si la oficina tiene varias plantas, subir y bajar las escaleras te fortalecerá los músculos que están inactivos el resto del día, además de activar la circulación.
- Llevate tu comida de casa. Los alimentos que se dispensan a través de las maquinas suelen llevar exceso de grasas, no alimentan pero calman la sensación de hambre. Si comemos fuera tendemos a decantarnos por comida rápida para no perder mucho tiempo, algo nada recomendable. Si optas por la comida casera, ahorrarás grasas y dinero.
- Después de comerte los alimentos que te has llevado de casa ponte unas zapatillas cómodas y vete a andar por los alrededores. Tomar un té en algún bar a unas pocas calles de la oficina nos servirá de ejercicio y nos ayudará a liberarnos un poco del estrés acumulado durante la mañana.
- ¿Tienes hambre a media mañana o a mitad de tarde? Esto son algunos alimentos muy saludables que se pueden tener en la oficina para estos momentos: Palitos de zanahoria o galletas integrales (crackers) con un poco de queso, nueces, yogur con frutas o galletas de soja. Lo más aconsejable es no tener este tipo de tentempiés en la mesa de la oficina, por muy saludables que sean te los comerás antes de darte cuenta y todo es bueno pero en su justa medida.
Con unos pequeños cambios de hábito comprobaremos que, muchas veces no es necesario un régimen estricto para mantenernos en buena forma.



Comentarios recientes